Coloproctología
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¿Qué es la proctología y quién es el proctólogo?
Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) no tiene aún una definición específica de Coloproctología, se define como una rama de la medicina que se enfoca en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades del colon, recto y ano, incluyendo cánceres y otras patologías.
La OMS sí aborda la cirugía colorrectal, que es una especialidad dentro de la cirugía general que se ocupa de los procedimientos quirúrgicos en el colon, recto y ano.
En España, esta especialidad depende de la Asociación Española de Cirugía.
Por todo ello, es especialista en Proctología es un cirujano del aparato digestivo con formación oficial mediante MIR y con capacitación específica en este campo.
Por ello, recomendamos a los pacientes asegurarse de que el profesional que les atienda cuente con la formación y experiencia adecuadas en cirugía digestiva y proctología.
Fisuras anales: causas y tratamiento
Una fisura anal es una pequeña herida o desgarro en la parte más externa del canal anal, que puede alcanzar el músculo esfínter interno. Esta lesión provoca dolor al evacuar, y puede generar un círculo vicioso: el dolor produce una contracción muscular involuntaria que dificulta la evacuación, lo que a su vez impide que la herida cicatrice.
El tratamiento inicial es conservador y tiene como objetivo relajar el esfínter para facilitar la curación:
– Aplicación de calor local
– Pomadas relajantes específicas
– Dieta rica en fibra y buena hidratación
Si estas medidas no resultan efectivas, se recurre a la cirugía, realizando una esfinterotomía lateral interna, que puede llevarse a cabo con láser, lo que permite una recuperación más rápida y menos dolorosa.
Fístulas anales: qué son y cómo se tratan
Una fístula anal es un trayecto anormal que se forma entre el interior del canal anal y la piel cercana al ano. Su origen más frecuente es un absceso que no ha cicatrizado bien.
Síntomas según la fase:
– Fase aguda: Dolor intenso, inflamación, fiebre o escalofríos. A menudo aparece una zona roja, caliente y muy sensible, que puede drenar espontáneamente (pus y sangre), aliviando el dolor.
– Fase crónica: Molestias recurrentes, supuración periódica y sensación de tener un «grano» o lesión persistente en la zona anal.
En cuanto al diagnóstico, para fístulas simples, una exploración en consulta por un proctólogo con experiencia suele ser suficiente (historia clínica, inspección, tacto rectal, rectoscopia). Son pruebas indoloras. En casos complejos, se puede complementar con: Ecografía endoanal 360º, resonancia magnética con bobina endoanal y manometría anal (para evaluar la fuerza de los esfínteres).
La clasificación de las fístulas depende del trayecto y del grado de afectación de los músculos esfínteres, se dividen en:
– Sencillas: Subcutánea, interesfinteriana, transesfiniteriana baja.
– Complejas: Transesfinteriana alta, supraesfinteriana, rectovaginal.
La complejidad también depende de su localización, siendo más delicadas aquellas que afectan la parte interior del ano (zona cercana al periné).
Uso del láser de diodo en cirugía proctológica
El láser de diodo es una herramienta quirúrgica avanzada que permite cortar y coagular tejidos con gran precisión. Se trata de una tecnología que genera un menor daño térmico en comparación con otros métodos quirúrgicos, lo que favorece una recuperación más rápida y con menos molestias frente al paciente.
Ventajas frente a la cirugía convencional:
– Precisión en el corte.
– Reducción del sangrado durante la intervención.
– Menor inflamación y dolor en el postoperatorio.
– Cicatrización más rápida.
¿Reduce los riesgos quirúrgicos?
No por sí mismo. El láser es un instrumento quirúrgico más, aunque sofisticado. Lo verdaderamente importante es la habilidad y experiencia del cirujano que lo utiliza. El riesgo quirúrgico depende más del profesional que de la herramienta.
¿Qué patologías pueden tratarse con láser de diodo?
El láser de diodo se puede utilizar eficazmente en diversas patologías proctológicas, como fisuras anales, fístulas, hemorroides, sinus pilonidales y condilomas.
¿Cómo saber si el láser de diodo es el más adecuado para mi caso?