La cirugía bariátrica y la importancia de la terapia nutricional

La obesidad ha alcanzado proporciones epidémicas en todo el mundo, y con ella, han aumentado las tasas de enfermedades crónicas relacionadas con el exceso de peso, como la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares o trastornos musculoesqueléticos, entre otros.

Ante este escenario, la cirugía bariátrica se ha convertido en una opción eficaz para tratar la obesidad mórbida y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.


La cirugía bariátrica, también conocida como cirugía de pérdida de peso, es un conjunto de procedimientos quirúrgicos que tienen como objetivo reducir el tamaño del estómago y/o modificar el sistema digestivo para limitar la cantidad de alimentos que una persona puede comer y/o absorber.

Esto conduce a una disminución significativa en la ingesta calórica, lo que favorece la pérdida de peso y mejora las condiciones de salud asociadas con la obesidad.


Existen varios tipos de cirugía bariátrica, entre ellos se destacan el bypass gástrico, la gastrectomía vertical (manga gástrica) y la banda gástrica ajustable. Cada procedimiento tiene sus ventajas y desventajas, y la elección del tipo de cirugía dependerá de la evaluación individual del paciente y las recomendaciones del equipo médico.

Seguimiento y hábitos alimenticios

Sin embargo, la cirugía bariátrica no es una solución definitiva por sí sola, ya que el éxito a largo plazo depende en gran medida de una adecuada terapia nutricional postoperatoria.

Aunque esta cirugía puede generar una pérdida de peso significativa, también implica cambios drásticos en el estilo de vida y el modo en que el cuerpo procesa los alimentos. Por lo tanto, la terapia nutricional postoperatoria desempeña un papel crucial en el éxito a largo plazo de la intervención.


1. Adaptación a nuevas pautas dietéticas: Los pacientes sometidos a cirugía bariátrica deben aprender a seguir nuevas pautas dietéticas específicas para su tipo de cirugía. Estas pautas incluyen la necesidad de consumir pequeñas porciones de alimentos, elegir alimentos ricos en proteínas y nutrientes esenciales y evitar los alimentos altos en grasas y azúcares. Un dietista capacitado es fundamental para proporcionar orientación y educación nutricional adecuada.


2. Prevención de deficiencias nutricionales: Debido a la disminución en la ingesta de alimentos y la malabsorción de nutrientes, las personas que se someten a cirugía bariátrica están en riesgo de desarrollar deficiencias nutricionales. Estas deficiencias pueden afectar la salud a largo plazo y dar lugar a problemas como la anemia, la osteoporosis y los trastornos neurológicos. La terapia nutricional debe centrarse en asegurar una ingesta adecuada de vitaminas y minerales mediante suplementación si es necesario.


3. Cambio de hábitos alimenticios: La cirugía bariátrica es una herramienta poderosa para la pérdida de peso, pero requiere un compromiso permanente con un cambio en los hábitos alimenticios y el estilo de vida. Los pacientes deben aprender a identificar las señales de hambre y saciedad, mantener una alimentación equilibrada y evitar el consumo excesivo de alimentos ricos en calorías vacías.

4. Apoyo emocional y psicológico: La terapia nutricional no solo se trata de qué comer, sino también de abordar los aspectos emocionales relacionados con la alimentación. Los pacientes pueden enfrentar desafíos emocionales y psicológicos después de la cirugía, como el síndrome de alimentación nocturna o la ansiedad por la comida. Un enfoque integral de la terapia nutricional puede ayudar a los pacientes a desarrollar una relación saludable con la comida.
“La cirugía bariátrica puede ser una herramienta efectiva para tratar la obesidad mórbida y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas. Sin embargo, su éxito a largo plazo depende en gran medida de una terapia nutricional postoperatoria adecuada”, tal y como explica el doctor Alonso Poza. Un equipo multidisciplinario que incluya dietistas, médicos, psicólogos y otros profesionales de la salud es fundamental para brindar un apoyo integral a los pacientes y asegurar que alcancen y mantengan resultados positivos en su proceso de pérdida de peso y mejora de la salud.

Dentro del abordaje terapéutico de las personas que se someten a cirugía bariátrica figura el tratamiento nutricional, éste tiene un fuerte enfoque peso centrista, pues utiliza como uno de sus principales indicadores de logro la pérdida de peso a corto, mediano y largo plazo. Existe evidencia científica que indica que este enfoque puede llegar a ocasionar efectos negativos en la salud emocional y física de las personas. Por ello, en este artículo se propone una alternativa de atención nutricional no centrada en el peso, la cual pretende realizar cambios hacia el tratamiento supervisado de la enfermedad crónica basada en la adiposidad, respaldado en evidencia científica con el fin de favorecer la adopción de cambios sostenibles a largo plazo en pro de la salud del paciente. Esta propuesta se centra en indicadores como ganancia de masa muscular y pérdida de masa grasa, además de contar con un componente educativo. Se espera que esta propuesta abone a realizar abordajes que contemplen la salud de quienes se someten a estos procesos quirúrgicos, como un fenómeno complejo lejos de solo preocuparse por los indicadores antropométricos.

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